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Cambios de humor en la adolescencia: qué es normal y cuándo debemos preocuparnos

  • Foto del escritor: Bárbara Rodríguez Suárez
    Bárbara Rodríguez Suárez
  • hace 7 días
  • 5 min de lectura

"Esta mañana estaba de buen humor y ahora no quiere hablar con nadie."

"Un día parece feliz y al siguiente está enfadado por todo."

"No sabemos qué le pasa."

Si convives con un hijo o hija adolescente, probablemente hayas vivido alguna de estas situaciones.

Los cambios de humor son una de las características más conocidas de la adolescencia y, al mismo tiempo, una de las que más preocupan a las familias. Muchos padres se preguntan si esos cambios son una parte normal del desarrollo o si pueden ser la señal de que algo no va bien.

La realidad es que ambas cosas pueden ser ciertas.

Durante la adolescencia es esperable que las emociones sean más intensas y variables. Sin embargo, no todo puede atribuirse a "la edad". Aprender a diferenciar qué forma parte del desarrollo y qué puede ser una señal de alarma nos ayudará a acompañar mejor a nuestros hijos.



¿Por qué cambian tanto de humor los adolescentes?

La adolescencia es una etapa de grandes transformaciones.

En pocos años cambian el cuerpo, las relaciones, la forma de pensar, las responsabilidades y la manera de verse a sí mismos.

Todo esto ocurre mientras el cerebro continúa desarrollándose, especialmente las áreas relacionadas con la regulación emocional, el control de los impulsos y la planificación.

A la vez, cobran una enorme importancia aspectos como la aceptación por parte del grupo, la imagen personal, las primeras relaciones afectivas, el rendimiento académico o la búsqueda de identidad.

No es extraño, por tanto, que las emociones se vivan con mucha intensidad.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) explica que la adolescencia es un periodo de profundos cambios físicos, psicológicos y sociales, en el que la regulación emocional continúa madurando de forma progresiva.


¿Qué cambios de humor pueden considerarse normales?

Cada adolescente es diferente, pero algunos cambios suelen formar parte del desarrollo habitual.


Pasar de la alegría al enfado con facilidad

A veces una pequeña discusión, una mala nota o un comentario de un amigo pueden cambiar completamente su estado de ánimo.

Aunque para los adultos pueda parecer una reacción desproporcionada, para ellos la emoción suele vivirse con mucha intensidad.


Necesitar más momentos de intimidad

Es habitual que algunos días prefieran estar solos en su habitación, escuchar música o pasar más tiempo con sus amigos.

Buscar espacios propios forma parte del proceso de construcción de su identidad.


Mostrar más sensibilidad

Pueden sentirse especialmente afectados por situaciones que antes apenas les preocupaban.

Una discusión con un amigo, una ruptura sentimental o un comentario en redes sociales pueden tener un impacto emocional importante.


Discutir más con la familia

Es frecuente que cuestionen normas, expresen desacuerdo o quieran tomar más decisiones por sí mismos.

Esto no significa necesariamente que exista un problema en la relación familiar.

Muchas veces refleja su necesidad de ganar autonomía.


¿Qué no deberíamos normalizar?

Aunque los cambios emocionales sean habituales, hay situaciones que conviene observar con atención.


Tristeza intensa y mantenida

No es lo mismo estar triste unos días que permanecer varias semanas con un estado de ánimo bajo, sin disfrutar de las actividades que antes le gustaban.


Irritabilidad constante

Si prácticamente cualquier situación termina en una explosión de enfado y esta conducta se mantiene durante mucho tiempo, puede ser recomendable profundizar en lo que está ocurriendo.


Aislamiento progresivo

Es normal querer pasar tiempo a solas.

No es igual dejar de relacionarse con amigos, abandonar actividades que disfrutaba o evitar cualquier contacto social.


Cambios importantes en el sueño o la alimentación

Dormir mucho más o mucho menos de lo habitual, perder el apetito de forma llamativa o comer de manera compulsiva pueden indicar que existe un malestar emocional.


Descenso importante del rendimiento académico

Cuando el cambio emocional se acompaña de dificultades importantes en los estudios, conviene analizar si existe algún problema añadido.


Comentarios negativos sobre sí mismo

Frases como:

  • "No valgo para nada."

  • "Todo me sale mal."

  • "Soy un desastre."

Merecen ser escuchadas con atención.


Autolesiones o comentarios sobre no querer vivir

Estas situaciones requieren siempre una valoración profesional inmediata.

No deben interpretarse como una llamada de atención sin importancia.



¿Qué puede haber detrás de un cambio de humor?

A veces la respuesta es sencilla.

Ha discutido con un amigo.

Ha suspendido un examen.

Está cansado.

Pero otras veces pueden existir factores que no vemos a simple vista:

  • Ansiedad.

  • Baja autoestima.

  • Presión académica.

  • Acoso escolar.

  • Problemas familiares.

  • Dificultades en las relaciones sociales.

  • Primeras relaciones afectivas.

  • Consumo de sustancias.

  • Trastornos del estado de ánimo.

Por eso resulta tan importante no quedarse únicamente con la conducta visible.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Escucha antes de buscar soluciones

Cuando un adolescente expresa una emoción intensa, muchas veces necesita sentirse escuchado antes que recibir consejos.

Preguntas como:

"¿Qué ha pasado?"

"¿Cómo te has sentido?"

"¿Qué necesitas ahora mismo?"

Suelen abrir más puertas que intentar resolver inmediatamente el problema.


Evita minimizar lo que siente

Frases como:

  • "No es para tanto."

  • "Eso son tonterías."

  • "Ya se te pasará."

Pueden hacer que deje de compartir cómo se siente.

Para él o ella, esa emoción es real.


Mantén la calma

Cuando un adolescente pierde el control, el adulto necesita convertirse en el regulador emocional de la situación.

Responder con gritos suele aumentar el conflicto.


Mantén las rutinas

Dormir bien, hacer ejercicio, mantener horarios estables, cuidar la alimentación y disponer de tiempo para el ocio saludable ayudan a favorecer el equilibrio emocional.


Habla también cuando todo va bien

No esperes a que aparezca un problema para interesarte por cómo se siente.

Las conversaciones cotidianas fortalecen la confianza y facilitan que acudan a nosotros cuando realmente nos necesiten.


¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?

Es recomendable consultar con una psicóloga infantil y juvenil cuando:

  • El malestar emocional dura varias semanas.

  • Los cambios de humor interfieren claramente en su vida diaria.

  • Existe aislamiento importante.

  • Aparecen autolesiones o pensamientos relacionados con la muerte.

  • Hay un descenso acusado del rendimiento escolar.

  • Las relaciones familiares están muy deterioradas.

  • Observas un cambio importante respecto a cómo era anteriormente.

Pedir ayuda no significa que exista un problema grave.

Significa ofrecer un espacio donde comprender qué está ocurriendo y prevenir que el malestar aumente.


La adolescencia es una etapa intensa, pero no todo vale

Es normal que durante la adolescencia aparezcan cambios de humor.

Es una etapa de crecimiento, búsqueda de identidad y grandes transformaciones.

Sin embargo, normalizar la adolescencia no significa dejar de mirar.

Como padres y madres, nuestra tarea consiste en acompañar, escuchar y ofrecer seguridad, sin interpretar cada cambio emocional como un problema, pero sin restar importancia a aquellas señales que pueden indicar que nuestro hijo necesita ayuda.

Porque detrás de un adolescente que cambia de humor con frecuencia hay, muchas veces, un joven que está aprendiendo a comprender sus propias emociones y necesita saber que cuenta con adultos capaces de acompañarle sin juzgarle.

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