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Mi hijo/a va al instituto el próximo curso: ¿qué cambia con respecto a Primaria y cómo acompañar el tránsito?

  • Foto del escritor: Bárbara Rodríguez Suárez
    Bárbara Rodríguez Suárez
  • 1 jul
  • 5 min de lectura

Para muchos niños y niñas, terminar 6º de Primaria supone una mezcla de emociones.

Por un lado, ilusión por una nueva etapa.

Por otro, incertidumbre, nervios o incluso miedo.

Y para las familias ocurre algo parecido.

Es frecuente escuchar preguntas como:

  • ¿Se adaptará bien?

  • ¿Hará amigos?

  • ¿Será capaz de organizarse?

  • ¿Podrá con tantas asignaturas?

  • ¿Cómo puedo ayudarle sin agobiarle?

La entrada al instituto es uno de los cambios más importantes de toda la etapa escolar. Supone dejar atrás un entorno conocido para incorporarse a otro más grande, con nuevas normas, nuevos profesores y mayores responsabilidades.

La buena noticia es que la mayoría de los alumnos terminan adaptándose satisfactoriamente. Sin embargo, conocer qué cambios pueden encontrar y cómo acompañarlos puede hacer que el proceso sea mucho más sencillo.



El paso al instituto: una transición normal

Es importante recordar que sentir nervios antes de empezar el instituto es completamente normal.

Muchos alumnos tienen preocupaciones parecidas:

  • No conocer a nadie.

  • Perderse por el centro.

  • Tener profesores más exigentes.

  • Llevar más deberes.

  • No estar a la altura académicamente.

  • Hacer nuevos amigos.

Estas dudas suelen disminuir considerablemente durante las primeras semanas de curso, cuando empiezan a conocer el centro, las rutinas y a sus compañeros.

Lo más importante es transmitirles que sentirse nervioso ante algo nuevo no significa que vaya a salir mal.


¿Qué cambia realmente cuando llegan al instituto?

1. El centro suele ser más grande

Uno de los cambios más visibles es el tamaño del centro.

Pasan de un colegio relativamente pequeño a un instituto donde conviven estudiantes de diferentes edades.

Al principio algunos alumnos se sienten impresionados por los espacios, los pasillos, el número de aulas o la cantidad de estudiantes.

Es habitual que les preocupe:

  • Encontrar las clases.

  • Recordar dónde tienen que ir.

  • Moverse por el centro sin perderse.

La realidad es que suelen aprender rápidamente a orientarse y en pocas semanas se manejan con total normalidad.


2. Tendrán varios profesores

En Primaria suelen tener una figura de referencia que imparte gran parte de las materias.

En Secundaria tendrán un profesor diferente para cada asignatura.

Cada docente tendrá:

  • Su forma de enseñar.

  • Su personalidad.

  • Sus normas de funcionamiento.

  • Sus criterios de evaluación.

Esto requiere un pequeño periodo de adaptación.


3. Aumenta la responsabilidad

En el instituto se espera que los alumnos vayan adquiriendo progresivamente más autonomía.

Por ejemplo:

  • Llevar el material adecuado.

  • Organizar tareas y exámenes.

  • Gestionar horarios.

  • Recordar trabajos pendientes.

  • Responsabilizarse de sus estudios.

No significa que deban hacerlo solos desde el primer día, pero sí que comenzarán un proceso gradual hacia una mayor independencia.


4. Cambian las relaciones sociales

El grupo de iguales empieza a adquirir más importancia.

Muchos alumnos mantienen amistades del colegio, pero también comienzan a relacionarse con compañeros nuevos.

Para algunos niños esta parte resulta muy emocionante.

Para otros puede generar cierta inseguridad.

Es normal que necesiten tiempo para encontrar su sitio dentro del grupo.


5. Aparecen nuevas exigencias académicas

No se trata únicamente de estudiar más.

También tendrán que aprender a:

  • Organizarse mejor.

  • Planificar tareas.

  • Gestionar varias materias al mismo tiempo.

  • Preparar exámenes con más autonomía.

Por eso es tan importante que poco a poco vayan desarrollando hábitos de trabajo y organización.


Lo que más preocupa a los padres y madres

"¿Y si no hace amigos?"

Es probablemente una de las preocupaciones más frecuentes.

La mayoría de los alumnos terminan creando nuevas relaciones durante los primeros meses.

Algunos lo hacen muy rápido.

Otros necesitan más tiempo.

Lo importante es observar que poco a poco va encontrando espacios donde sentirse cómodo.


"¿Y si baja el rendimiento?"

Es relativamente frecuente que algunos alumnos necesiten un tiempo de adaptación.

El cambio de etapa implica aprender nuevas formas de estudiar y organizarse.

Por eso conviene valorar la evolución a medio plazo y no alarmarse por las primeras dificultades.


"¿Y si se siente perdido?"

Sentirse algo perdido al principio es normal.

Lo importante es transmitir confianza.

Muchos niños interpretan las emociones de los adultos.

Si los padres viven el cambio con mucha ansiedad, pueden aumentar la inseguridad de sus hijos.


Cómo acompañar el tránsito al instituto

1. Habla del instituto de forma positiva y realista

No es necesario idealizarlo ni asustarlos.

Es mejor transmitir mensajes como:

"Habrá cosas nuevas."

"Es normal estar nervioso."

"Al principio necesitarás adaptarte."

"Poco a poco te irás sintiendo más cómodo."


2. Favorece la autonomía antes de empezar

El verano previo es una gran oportunidad para trabajar habilidades como:

  • Preparar una mochila.

  • Organizar materiales.

  • Gestionar pequeños encargos.

  • Recordar responsabilidades sencillas.

La autonomía no aparece de repente. Se entrena.


3. Escucha más que interrogues

Cuando empiece el curso, muchas familias realizan un interrogatorio involuntario cada día:

  • ¿Qué tal?

  • ¿Con quién has estado?

  • ¿Qué has hecho?

  • ¿Te gusta la clase?

  • ¿Has hecho amigos?

Aunque estas preguntas nacen de la preocupación, pueden resultar abrumadoras.

A veces es más útil mostrar interés sin presionar.

Por ejemplo:

"Cuando te apetezca contarme cómo ha ido el día, me encantará escucharte."


4. Mantén las rutinas

Los cambios generan incertidumbre.

Las rutinas aportan estabilidad.

Es recomendable cuidar especialmente:

  • Los horarios de sueño.

  • Los tiempos de estudio.

  • El ocio.

  • La actividad física.

  • Los momentos familiares.


5. No resuelvas todos sus problemas

Es normal querer proteger.

Pero algunas dificultades forman parte del aprendizaje.

Si olvida una libreta, tiene que preguntar algo a un profesor o necesita resolver un pequeño conflicto con un compañero, puede ser una oportunidad para desarrollar autonomía y confianza.

Acompañar no significa solucionar todo.


6. Confía en sus capacidades

A veces los padres se preocupan más que los propios hijos.

La mayoría de los alumnos tienen más recursos de los que creemos.

Transmitir confianza suele ser mucho más útil que transmitir miedo.


Señales que pueden indicar dificultades de adaptación

Aunque la mayoría de los estudiantes se adaptan bien, conviene prestar atención si observamos:

  • Rechazo intenso a asistir al instituto.

  • Ansiedad muy elevada.

  • Problemas importantes de sueño.

  • Aislamiento social significativo.

  • Cambios importantes en el estado de ánimo.

  • Descenso acusado del rendimiento académico.

  • Quejas físicas frecuentes sin causa médica aparente.

En estos casos puede ser recomendable hablar con el centro educativo o buscar orientación profesional.


Lo que más necesita un niño cuando llega al instituto

Muchos padres creen que lo más importante es preguntar por las notas.

Sin embargo, durante los primeros meses suelen necesitar algo diferente.

Necesitan sentir que:

  • Es normal estar nervioso.

  • No tienen que hacerlo perfecto desde el primer día.

  • Los errores forman parte del aprendizaje.

  • Pueden pedir ayuda cuando la necesiten.

  • Sus padres confían en ellos.

La adaptación al instituto no consiste únicamente en aprender nuevas asignaturas.

También consiste en aprender a desenvolverse en una etapa de mayor autonomía, responsabilidad y crecimiento personal.


El instituto no es un salto al vacío

La llegada a la ESO marca el inicio de una etapa importante.

Habrá cambios, retos y momentos de adaptación.

Pero para la mayoría de los alumnos no supone un problema, sino una oportunidad para crecer, desarrollar nuevas habilidades y ganar confianza en sí mismos.

Como padres y madres, quizá el mejor mensaje que podemos transmitir sea:


"No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas ir aprendiendo poco a poco. Nosotros estaremos aquí para acompañarte."



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